divendres, 3 de març de 2017

Cuentos de ciencia ficción III

De la Tierra a Juno


de PAULA GARCÍA, 4t B

editora: Sharon Mendoza

Melody estaba sentada en su terraza admirando la ciudad, estaba tan pensativa que no se dio ni cuenta que su hija Cler se sentó a su lado.
-¿En qué piensas, mamá?- preguntó la niña rubia de ojos azules-.
-Pienso en cómo ha cambiado esto desde que llegamos. Antes teníamos una preciosa vista al bosque, ahora solo edificios y más edificios.
La niña no dijo nada, ¿ qué podía decir ? sino recordaba del que hablaba su madre .Melody estuvo un rato callada y de repente le dijo Cler:

-Lo estás destruyendo todo otra vez. Pareces que no tuvieras suficiente con una vez.
-¿Otra vez? -Preguntó Cler sorprendida-.
- Sí -Contestó la madre -Voy a contarte algo.
La niña se sentó delante de su madre y atenta se puso a escucharla.
- Cuando yo tenía tu edad, vivía en la Tierra, un planeta totalmente destruido por los humanos, muy contaminado y eso hacía que vivir en el fuera muy complicado.
Teníamos que salir a la calle con mascarillas, las calles estaban completamente cubiertas por una capa de niebla gris, ya no se veía ni la luz del sol. Un dia estaba sentada tranquilamente en el sofá viendo las noticias cuando de repente dijeron que se había descubierto un planeta llamado Juno, donde sería posible la vida en un futuro. No le hice mucho caso porque no le encontré mucha importancia ya que se habían anunciado muchas veces cosas similares. Desde ese día no volví a ver más las noticias, no soportaba ver cosas tan patéticas que solo las decían para que la gente no se preocupara. A mis 18 años, conocí a un chico, sentía que era el hombre de mi vida. Dos años más tarde justo un día después de mi cumpleaños, me enteré de que estaba embarazada. Era el mejor regalo. Fui a decírselo a Rodri y se alegró tanto como yo. Fuimos a visitar al médico para comprobarlo. Durante los tres meses todo iba con normalidad. 

Un día estaba preparando la comida cuando mi madre me llamó y me dijo:

- Tengo que contarte algo muy importante - preocupada -.
- Dime - dije-.
- Nos marchamos de aquí.
Permanecí callada para que continuara hablando. 
- La Tierra cada vez está peor y no es segura para nadie. Nos han ordenado que debemos viajar a Juno, que ya está preparada para vivir.

No dije nada, me fui corriendo a buscar a Rodri para ver sí él lo sabía. Se lo expliqué, me dijo que sí que lo sabía pero que no me dijo porque aún no era del todo seguro. Le dije que no me preocupaba en absoluto marcharme, pero con ellos.Y así fue, una semana más tarde nos dirigimos a la nave que nos llevaría hasta Juno. Fue muy difícil abandonar todo aquello, mi vida estaba allí. 

Rodri iba detrás de mí, cuando estábamos subiendo a la nave lo interrumpieron, le dijeron que no podía subir porque ya estaba llena debería esperar a la próxima que salía en un mes. Yo me negué y dije que me quedaba con él, los guardas me dijeron que no podía porque las embarazadas debían viajar primero. Seguía pensando lo mismo, me quedaría con él, entonces Rodri me dijo que me fuera, que un mes ya estaríamos juntos y me dio un beso. Subí a la nave. 
Veintiocho horas después llegamos a la estación. Un chico joven de mi edad más o menos, llevaba un cartel en el que ponía nuestros apellidos, no dirigimos hacia él. Se llamaba Adam y nos dijo que le acompañáramos a visitar el pueblo; era precioso. Después de eso, se dirigió a una calle y se paró justo delante de una casa. 

-Señoras Cranston, aquí esta vuestra casa - dijo sonriendo-.

Entramos, era muy moderna. La miramos de arriba abajo, no faltaba ni un solo detalle. Entré a mi habitación. Era enorme y preciosa, tenía hasta un baño. Empecé a colocar mis cinco maletas.
Todo era perfecto pero las semanas se me hacían eternas sin Rodri. Pasó el mes y fui a la estación a esperarlo. Esperé todo el día, no llegaba, fui adentro a preguntar a la recepcionista porque la nave de Miami no llegaba, me dijo que esa nave no iba a llegar porque hubo una complicación durante el viaje y la nave chocó contra una roca.

Eché a llorar, no podía ser. Fui hacia casa y me encerré en mi habitación, tocaron a la puerta, era Adam. Se sorprendió al verme así, me preguntó y se lo expliqué. Me abrazó y me dijo que si necesitaba algo estaba a mi lado para todo. Intentó animarme un poco pero no lo consiguó. Cuando se marchó me quedé mirádolo por la ventana.

Cada día venía a verme e intentaba animarme, me acompañaba a comprar, al médico, íbamos a todas partes juntos. Habían pasado tres meses del accidente, y cada vez pasaba menos en aquello gracias a Adam. Quedaba muy poco para que naciera el bebé y pensé en prepararme las cosas que podía necesitar en el hospital. Una semana más tarde nació el bebé. Después de salir del hospital, Adam venía a visitarme como de costumbre. En elmomento que lo volví a ver me di cuenta que me gustaba y cada vez más. Me sinceré con él y me dijo que yo le gustaba desde el momento en que me vio. Unos meses después nos fuimos a vivir a una casa con unas vistas al bosque espectaculares. Pero hoy en día lo están volviendo a destrozar todo.
 -¿Por qué los humanos dañamos tanto ?- dijo la niña triste-.
-Porque aunque lo tenemos todo no nos conformamos y queremos más. 

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